Aquí, fuera de mi vida y dentro de mi cuerpo es donde resido.
Puedo volar,
soñar y recorrer los senderos que quiera.
Compuesto de gas.
Parte de lluvia.
Un buen pensamiento.
Portador de delirios,
de imaginaciones,
de todo lo que no tiene forma exacta.
Soy todo lo que no quiero olvidar,
soy la “d” de desesperación,
la “e” de ensueño.
Todas las pesadillas del materialista.
Soy fino,
transparente,
cuelgo de los tejados,
cuelgo de los cuadros,
quiero colgarme de las manos.
Algo que nadie puede coger,
que sólo “alguien” puede rozar.
Soy algo propio,
fuera de materia,
lejos de temores,
lejos de la posesión.
Siento los temblores,
también los provoco.
Creo mundos nuevos,
en los que vivo,
en los que invito a vivir,
donde no llueve.
Puedo viajar, vertiginosamente,
como pluma,
como rayo, si me dejan.












